El café es la segunda bebida más consumida en el mundo tras el agua. Es conocido en todas las culturas, con sus diferentes variedades por supuesto. Pero, ¿Cómo se descubrió el café y que tenía propiedades ‘energizantes’?

El café, contrariamente a lo que pudiésemos pensar, no es originario de América del Sur, que es donde se encuentran los cafés de mayor calidad. Pero la planta es autóctona de África, sobre todo de la parte entorno a Etiopía, luego ya se exportó a el resto de zonas actuales de cultivo.

Se piensa que procede concretamente del reino de Kaffa, y de ahí puede venir la denominación de ‘café’. Cuenta la leyenda que las propiedades energizantes fueron descubiertas por un pastor de cabras en torno al siglo IX.  Su rebaño pastaba en zonas de cafetales salvajes y comían estas bayas. Así se observaba un comportamiento más enérgico de lo habitual en estos animales.

Pero la evidencia más concreta de la planta de café cultivada para su consumo aparece al Siglo XV, en un monasterio de Yemen. Es allí, en Arabia, donde los granos de café fueron tostados y molidos e infusionados por primera vez.

En un principio se consideró a la bebida en la cultura cristiana como un ‘brebaje del diablo’ ya que provenía de los musulmanes. Pero poco a poco el café fue entrando en nuestra cultura. Y Había llegado para quedarse.

Para el siglo XVI, se había expandido por el resto del Medio Oriente, Persia, Turquía y África del Norte. Luego, el café se extendió a Italia y el resto de Europa hasta Indonesia y el continente americano.